viernes, 8 de marzo de 2013

Las mujeres en la música

Cuando se habla de arte, personajes como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, El Greco, Velázquez, Beethoven, Mozart, por citar algunos, no escapan al conocimiento de una persona con un mínimo de cultura general. Todo el mundo ha oído hablar de ellos alguna vez. Pero, ¿podríamos dar a conocer con la misma facilidad un solo ejemplo de alguna pintora, música o escultora, contemporánea a cualquiera de los aristas nombrados más arriba?. No es fácil ¿verdad? ¿Acaso no hay representantes del sexo femenino entre los artistas de épocas anteriores? ¿Acaso existen pero por alguna circunstancia han quedado, tanto ellas como su obra, relegadas al cruel olvido? ¿Tendrían Rembrandt, Wagner o Goya algun "colega" del sexo opuesto? 
 
Sí, lo tuvieron. 

Hasta hace pocos años se creía que en el campo de la música clásica no había mujeres compositoras. En los últimos años los musicólogos han trabajado de manera que ahora tienen ya muchos datos que demuestran todo lo contrario. 
Es necesario situar la contribución de las mujeres en la música en un contexto histórico y social amplio y general. Si hay muchas mujeres en la historia de la música, pocas han adquirido la categoría de compositoras reconocidas, y se ha de analizar el porqué del contexto. Así, para poder una persona desarrollar su talento musical, debía contar con una buena formación, un mecenas y un entorno estimulante para su creatividad, pero pocas mujeres lo consiguieron y otras encontraron caminos muy difíciles para el desarrollo de sus facultades. 
La notoriedad de alguna de estas artistas está ligada a hombres famosos en la música, bien como marido, hijos, amantes, hermanos, amigos favoritos o mecenas; otras, han sido reconocidas por su calidad de primadonnas, por pertenecer a la nobleza o por su liderazgo espiritual, aunque desde el s. XVIII hasta la actualidad puede hablarse, sin lugar a dudas, de una genealogía de mujeres músicas. Hasta hoy se han revelado mas de 6.000 nombres de mujeres compositoras a lo largo de la historia.

Las mujeres músicas de las primeras civilizaciones 

Las primeras sacerdotisas de la civilización sumeria fueron poetisas y músicas. Música y poesía eran la base de los ritos en honor a los dioses y de las diosas. Enheduanna, hija de Sargón de Argade, primer rey de Mesopotamia, fue sacerdotisa y acompañaba con música sus poemas. Sus obras se copiaron y trascendieron a tiempos posteriores. En Egipto las mujeres músicas, danzarinas y cantoras de la corte real, eran escogidas de entre las clases elevadas. Nos han llegado los nombres de algunas, cuya importancia la testimonian sus sarcófagos: Merit, Tentioh... Quizá la más famosa de ellas sea Iti, la primera cantora-compositora de la historia oficial de la música; o Hemre, escñava del faraón y maestra de música de la corte. 

Las mujeres músicas en Grecia y Roma

En la isla de Lebos destaca Safo, poetisa, cantora e instrumentista. Fundó una academia de música y poesía para muchachas, que cantaban no sólo a los dioses, sino también a la guerra, al amor, a la política... Fue una auténtica virtuosa de la flauta y la lira, una gran pedagoga musical y creadora pura. Aunque no conocemos nombres de mujeres músicas en Roma, sabemos de su existencia, ya que docta puella era la mujer que entendía de música y poesía.    

Las mujeres músicas en la Edad Media 

En general en la Edad Media hubo bastantes mujeres compositoras tanto de lírica profana medieval como de música religiosa. Han sido conocidas trovadoras como Gonnonda de Montpellier, la Condesa de Día, Beiris de Romans, Maroie de Dregnan, Dame Margot, Duquesa de Lorraine, Agnesde Navarre-Champagne, Condesa de Foix, Blanca de Castilla, Leonor de Aquitania, Alamanda, etc. 

En España abundad las actividades musicales y líricas, por una parte en Córdoba, en el mundo árabe de los Califas, y por otra parte en las cortes de Castilla, que integraban la cultura musulmana, la judaica y la cristiana. (Siglos XI, XII, XIII)

Se hizo música en las Comunidades de fe cristiana y Judaica y son numerosos los conventos de monjas cristianas que compusieron música propia. Destaca, en el siglo XII, Hildegard von Bingen como compositora y como conjunto de música polifónica de convento, el más importante en el Códice de las Huelgas (Burgos) de la época de  la Abadesa Berenguela, hija de Fernando III.

Hildegard von Binger (1.098 - 1.179). Abadesa, dramaturga, teóloga y compositora alemana, conocida también como "la sibila del Rhin" y famosa por ser la primera mujer que predicó en plazas públicas en una época en la que no era muy normal. Nacida en Renania, a los 8 años fue confiada a las monjas benedictinas de Disibodenberg para su educación. Estudiosa incansable, pronto tomó los hábitos y a la muerte de la abadesa del monasterio fue elegida como su sucesora por sus grandes dotes de "mujer práctica y excelente organizadora". Afirmaba etar iluminada y en una de sus numerosas visiones, según dice, una voz le dijo "cuenta y escribe lo que ves y oyes". Y así lo hizo. Escribió libros explicativos de los Evangelios, un tratado de ciencias naturales, otro sobre el cuerpo humano y sus enfermedades (incluyendo consideraciones francas y concretas sobre la función sexual femenina), poemas, vidas de santos y por supuesto, música. Himnos, responsos, misas y una representación sacra constituyen hoy una auténtica joya pra los estudiosos musicales de este periodo artístico. Una de sus frases más célebres: "la mayor bendición tiene forma de mujer".

Leonor de Aquitania (1.122 - 1.204). Nieta de Guillermo IX,  duque de Aquitania, se casó con Luís VII de Francia, convirtiéndose en reina de Francia. Tras declararse nulo el matrimonio, se volvió a casar con Enrique de Anjou quién la llevó al trono de Inglaterra. Desde muy joven demostró un gran talento musical, sintiéndose atraída por el arte de los trovadores del sur de Francia (trobadours) y convirtiéndose en una de las primeras mujeres trovador (trobairitz) de la historia a la vez que mecenas incondicional de estos artistas. Extendió esta práctica musical por el norte de Francia intentando trasladar el movimiento trodavoresco a Inglaterra. Sabemos que puso música a muchos de sus poemas aunque desgraciadamente y debido a que, como muchas de las trobairitzs, no dominaba la recién inventada notación musical, no ha llegado hasta nosotros. Estas composiciones a menudo se acompañaban con algún instrumento como el laúd, flauta, tamboril, pequeñas arpas, etc.


Continuará...